Coaching pel canvi personal
per Coacher Raimon el gen..28, 2009, en Coaching
El coaching es una palabra de moda y la más reciente técnica para el éxito personal o profesional. Pero pocas personas conocen su significado. La primera vez que yo la oí pensé que se trataba de un baile, y en cierto sentido algo hay de ello, pero entre dos mentes. Lo más sorprendente fue descubrir que aunque la palabra era nueva, al menos en nuestro país, la metodología que utiliza es antiquísima, tanto como el método socrático del propio Sócrates: hacer preguntas poderosas que expanden la mente.
Me gusta llamar al coaching: “el método de los deseos cumplidos”, suena menos técnico y más mágico. Pero aquí la magia la pone el cliente y eso es todo lo que necesita para responder preguntas provocativas como, por ejemplo, estas tres magníficas preguntas:
¿Qué parece hoy inalcanzable en tu vida que si ocurriera la cambiaría para siempre?
¿Si supieras que tienes el éxito asegurado qué harías?
¿Qué es realmente importante en este momento de tu vida?
Coaching, coaching, coaching… ya no podía olvidar esa palabra y me propuse averiguar a dónde me podía llevar. Como soy escritor y formador pensé que finalmente había hallado un protocolo de apoyo a las personas. Buscaba algo útil, pragmático, verificable y que funcionara de verdad. Leí una docena de libros sobre el tema, después hice tres cursos de preparación para acreditarme… ¿Por fin podía explicar lo que es? No estoy seguro, porque su potencia es tal que cada día me sorprendo más de sus resultados.
Como coach debo responder muchas veces esta pregunta: ¿Coaching, de qué se trata? Unas veces respondo con una metáfora, otras diciendo lo que no es… Mis metáforas preferidas: “es un diálogo inteligente”, “se trata de abrir la mente como una lata”, “es una sesión para pensar en voz alta”, “vamos a mantener una conversación que puede cambiar tu vida”… Y lo que no es: no es terapia, no es psicoanálisis, no es consultoría, no es formación, no escarba en el pasado, no busca los porqués…
¡Interesa qué quieres y qué harás mañana para conseguirlo!
¿Entonces qué es el coaching? Es ampliar la conciencia y recuperar la responsabilidad. Es trabajar con preguntas efectivas. Es la nueva tecnología para el cambio en el pensamiento y el comportamiento. Es pesar en grande. El coaching trata de cómo hacer cambios. Y el cambio es un proceso combinado de: emociones, creencias, valores, motivación, y acción. Pero sin compromiso mutuo el coaching no funciona, ya que es un pacto para pasar a la acción. Los objetivos que se aceptan como válidos son diversos: reestructurar o mejorar su vida, mejorar desempeños profesionales, paz y equilibrio interior, crecer en las relaciones, en los objetivos internos, y en logros externos.
Por eso un buen coach rara vez prescribe soluciones. Prefiere desarrollar la conciencia y la auto responsabilidad del cliente. Por eso hace personas fuertes e independientes y no las debilita o las hace depender como ocurre en otras técnicas de apoyo. En el coaching hay dos expertos frente a frente: el cliente que es experto de su vida y el coach que es experto en personas. El coach nunca entrega soluciones, y raramente consejos, pero ayuda a encontrarlas al cliente por sus medios. El coach no es un experto en cómo deberían vivir su vida los demás; mucho mejor que eso, facilita a los demás su auto-comprensión.
Una bellota es muy pequeña pero en su interior contiene un árbol entero, posee los planos enteros para construir un árbol extraordinario, solo precisa un medio que le permita crecer y crecer. ¿Cuánto crece un árbol? Respuesta: todo lo que puede. Pregunta: ¿Las personas crecemos todo lo que podemos? Me temo que no. Si las personas imitaran a los árboles en este aspecto, el planeta estaría habitado por personas geniales y la humanidad sería genial. Pero por desgracia, la mayoría no crece ni una cuarta parte de lo que podría rendir como ser humano. Y a nivel profesional ocurre exactamente lo mismo. ¿Se entiende ahora mi excitación ante la posibilidad de aplicar el coaching a mi desarrollo y al de mis clientes? Lo probé primero en mí (me propuse duplicar mis ingresos ¡cosa que ocurrió en menos de un año!); y en vista del éxito, abrí un gabinete de coaching.
Muchas veces me preguntan qué clase de personas acuden al coach. En mi caso, tengo comprobado que un 80% son mujeres, de todas las edades. Y los temas que se ponen sobre la mesa: cambios en el estilo de vida, cambios en la profesión, cambios en las creencias… Los hombres se centran más en lo profesional y menos en lo emocional. Para unas y para otros abundan casos en los que el objetivo es escribir un libro, lograr la libertad financiera o mejorar la relación de pareja… En el coaching a un objetivo le pedimos que sea: ambicioso y a la vez posible, que respete los valores del cliente, controlable por el cliente, mesurable para su seguimiento y que transforme a la persona en algún aspecto. Sencillo, sí. Fácil, no. ¿Pero quién dijo que conseguir la vida que uno sueña fuera algo fácil? En el coaching sabemos muy bien que todo, absolutamente todo, tiene un precio. Y si el cliente no está dispuesto a pagarlo (y no me refiero a dinero), nada sucederá. Quisiera corregir la palabra “pagar” por “invertir”. Yo soy esa clase de persona que le gusta “invertir” en sí misma continuamente -no importa cual sea el esfuerzo- porque los logros compensan sobradamente y porque el proceso te convierte en una “versión” de ti mismo mejorada y ampliada.
No related posts.